Baptist News Global
Sections
  • News
  • Analysis
  • Opinion
  • Curated
  • Podcasts
    • Stuck in the Middle With You ↗
    • Madang with Grace Ji-Sun Kim ↗
    • Highest Power: Church + State ↗
    • Non-Disclosure: The Silenced Stories of Kanakuk Kamps Survivors ↗
    • Change-making Conversations ↗
  • Storytelling
    • Faith & Justice >
      • Charleston: Metanoia with Bill Stanfield
      • Charlotte: QC Family Tree with Greg and Helms Jarrell
      • Little Rock: Judge Wendell Griffen
      • North Carolina: Conetoe
    • Welcoming the Stranger >
      • Lost Boys of Sudan: St. John’s Baptist Charlotte
      • Awakening to Immigrant Justice: Myers Park Baptist Church
      • Hospitality on the corner: Gaston Christian Center
    • Signature Ministries >
      • Jake Hall: Gospel Gothic, Music and Radio
    • Singing Our Faith >
      • Hymns for a Lifetime: Ken Wilson and Knollwood Baptist Church
      • Norfolk Street Choir
    • Resilient Rural America >
      • Alabama: Perry County
      • Texas: Hidalgo County
      • Arkansas Delta
      • Southeast Kentucky
  • More
    • Contact
    • About
    • Donate
    • Associated Baptist Press Foundation
    • Planned Giving
    • Advertising
    • Ministry Jobs
    • Subscribe
    • Submissions and Permissions
Donate Subscribe
Search Search this site

Más que mentiras e inmigración

OpinionNora O. Lozano  |  September 7, 2016

Lozano_WebAn English version is available here.

“Alguien está mintiendo”, le dije a mi hijo la noche del miércoles pasado mientras cambiaba los canales de televisión entre las cadenas de noticias de Estados Unidos y México. Las noticias principales eran sobre el viaje de Donald Trump a México ese día, y también sobre el discurso de inmigración que había dado esa noche en Arizona. A horas tempranas del día, Trump voló a la ciudad de México para reunirse con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto para discutir asuntos importantes que afectan a las dos naciones, incluyendo el tema de inmigración. Los canales de noticias reportaron que durante una conferencia de prensa conjunta Trump afirmó que no habían discutido quién pagaría la construcción de un muro fronterizo. Sin embargo, las noticias de México mostraron una entrevista donde Peña Nieto decía que él había sido muy claro con Trump en relación a que México no pagaría por el muro. Era obvio, basado en los reportajes, que alguien estaba mintiendo.

Lo más seguro es que nunca sabremos la verdad en relación a lo que realmente pasó en esta reunión privada. Lo que sí sabemos es que uno de ellos está mintiendo. Esto no me sorprendió, ya que ambos, Trump y Peña Nieto, han tenido incidentes, conscientes o inconscientes, abiertos o velados, en los cuales han alterado la verdad al esconderla, omitirla, cambiarla, o manipularla.

Me dolió mi corazón después de ver las noticias. No me dolió por las mentiras; estoy acostumbrada a ellas, al menos de las que vienen de estos dos hombres. Me dolió por la gente.

Mucha gente mexicana estaba furiosa con el presidente Peña Nieto. Estaba molesta de que el presidente hubiera invitado a Trump. Estaba enojada porque durante la conferencia de prensa su presidente no confrontó de una manera más enérgica a Trump y a sus ideas. Se sentía insultada por el discurso de Trump. De hecho, la gente mexicana ha estado indignada con Trump desde el principio de la campaña presidencial de éste, en la cual describió a los mexicanos como traficantes de drogas, violadores y criminales.

Me dolió el corazón al ver a muchas personas de Estados Unidos emocionarse cuando Trump compartió un discurso permeado con odio, intolerancia, prejuicio, uniformidad y egocentrismo. Fue perturbador el observar cómo el odio puede estimular a las masas. Me sentí todavía más turbada al recordar tragedias y atrocidades históricas que se han suscitado cuando el odio es el motivador principal de una sociedad.

Me dolió el corazón también cuando pensé en la angustia, miedo e incertidumbre que las personas indocumentadas en Estados Unidos debieron de haber sentido con las noticias del día.

Me dolió el corazón porque llegué a este país como inmigrante, y conozco, hasta cierto punto, las luchas que enfrenta este grupo. Me dolió el corazón porque soy ciudadana orgullosa de estos dos países, y tengo raíces y conexiones fuertes en ambos. Me duele ver y escuchar sobre actos que promueven la división y el odio entre las gentes de estos países vecinos.

A estas alturas, algunas de las personas lectoras en ambos lados de la frontera pudieran estar pensando: “Bueno, sus lealtades están divididas. Ella tiene un pie aquí y el otro allá. No tiene mucha claridad sobre con quién debe de alinearse”.

Si bien es cierto que existo en una realidad multifacética, la cual describo como muy enriquecedora, ésta trae en sí sus desafíos propios. Sin embargo, creo que estos desafíos no son tan diferentes a los que tiene cualquier persona cristiana que es llamada, dentro de sus particularidades, a vivir de acuerdo a los valores del Reino de Dios. De tal manera, que el asunto real aquí no se trata de lealtades a líderes terrenales o a naciones, sino que se trata de lealtad a Dios, Jesús, el Espíritu Santo, y a lo que se expresa en la Biblia. En este sentido, cada persona cristiana fiel, sin importar su nacionalidad o etnia, enfrenta la misma prueba.

Sobre el tema de la gente inmigrante y refugiada, la Biblia sigue diciendo:

Cuando el extranjero habite con vosotros en vuestra tierra, no lo oprimiréis. Como a uno de vosotros trataréis al extranjero que habite entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo, Jehová, vuestro Dios (Levítico 19:33-34).

Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella ni espigarás tu tierra segada. No rebuscarás tu viña ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo, Jehová, vuestro Dios (Levítico 19:9-10).

Porque Jehová, vuestro Dios… que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama también al extranjero y le da pan y vestido. Amaréis, pues, al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto (Deuteronomio 10:17-19).

Al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto (Éxodo 22:21).

Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis (Mateo 25:35).

Porque toda la Ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Gálatas 5:14).

Además de estos pasajes, la Biblia alude a héroes y heroínas que tuvieron que migrar para encontrar la seguridad y el refugio necesarios para poder cumplir el propósito de Dios para sus vidas, entre ellos Abram (Génesis 12:1, 10), Jacob (Génesis 46:1-7), Rut (Rut 1:15-22), y Jesús y su familia (Mateo 2:13-15). Al migrar, Dios les protegió y proveyó para sus necesidades.

Ahora, algunas personas podrán decir que la Biblia habla también acerca de obedecer a las leyes y autoridades terrenales (Romanos 13:1-7). Sin embargo, como gente cristiana nuestra primera lealtad debe de ser a los decretos de Dios. Por lo tanto, debemos esforzarnos por promover leyes terrenales que apoyen los valores divinos, y cambiar/abolir aquellas que los contradicen (Hechos 5:29).

Pero las noticias del miércoles sobre Trump van mucho más allá de las mentiras y la inmigración. Están relacionadas con odio, desconfianza, sospecha, uniformidad y egocentrismo. Se tratan de crear un ambiente de odio que abrirá la puerta a un espíritu maligno que se quedará con nosotros/as como nación por muchos años, y eventualmente se tornará en nuestra contra. No sólo en contra de algunas personas, sino en contra de todas, sin excepción.

Normalmente trato de mantenerme alejada de la gente que miente y cuenta chismes. Si mienten abiertamente ante mí acerca de algo o alguien, sé que eventualmente me mentirán a mí también. Si una persona me dice un chisme acerca de alguien, sé que eventualmente va a decir un chisme acerca de mí. Creo que lo mismo se aplica a la retórica de Trump. Si una persona incita a un espíritu de odio ante mí en contra de alguien más, sé que eventualmente ese mismo odio se tornará contra mí por la razón más inesperada.

Cuando el odio se promueve, no hay seguridad para nadie. Eventualmente, todas las personas seremos víctimas de esa retórica de odio.

Realmente ésta es una temporada de elecciones muy desafiante, pero indistintamente de la temporada o los eventos, el llamado constante para las personas cristianas fieles es el continuar con la promoción de los valores de Dios, tales como la justicia, paz, amor, misericordia, vida abundante, hospitalidad y verdad. Dios nos ayude a vivir de acuerdo a estos valores ahora y en el futuro por venir. ¡Amén!

Share this:

  • Share on X (Opens in new window) X
  • Share on Threads (Opens in new window) Threads
  • Share on Facebook (Opens in new window) Facebook
  • Print (Opens in new window) Print
  • Email a link to a friend (Opens in new window) Email
  • Share on Bluesky (Opens in new window) Bluesky
  • More
  • Share on LinkedIn (Opens in new window) LinkedIn
  • Share on Reddit (Opens in new window) Reddit
  • Share on Tumblr (Opens in new window) Tumblr
  • Share on Pinterest (Opens in new window) Pinterest
  • Share on Telegram (Opens in new window) Telegram
  • Share on WhatsApp (Opens in new window) WhatsApp

OPINION: Views expressed in Baptist News Global columns and commentaries are solely those of the authors.
More by
Nora O. Lozano
  • This BNG series of articles on Christianity and democracy will lead toward the July 4 celebration of America’s 250th birthday. The series has been curated by Carol McEntyre, senior minister at First Baptist Church of Greenville, S.C.

    • What is democracy?
    • The church as school for democracy
    • Democracy as the practice of loving our neighbors
    • Democracy and religious freedom
    • Democracy as a moral practice, not just a system
    • Love of neighbor is a democratic ideal

  • Get BNG headlines in your inbox

  • Check out our podcasts

     

     

    Stuck in the Middle
    With You

     

    Madang
    With Grace Ji-Sun Kim

     

     

    Highest Power
    Church+State

     

     

    Non-Disclosure:
    The Silenced Stories
    of Kanakuk Kamps Survivors

     

    Change-making
    Conversations

     

     

  • Politics • Faith • Resistance: by Greg Garrett

    BNG interview series on the state of faith, politics and resistance in our nation.

    See also Greg’s series on Politics, Faith and Mission

     

  • Featured

    • Except for white evangelicals, Americans have soured on Trump’s leadership

      News

    • CBF approves $16 million budget, leaders challenge more mission

      News

    • The Black Church was not meant to save America

      Opinion

    • Caner sues Truett-McConnell for wrongful firing

      News


    Curated

    • Together for Hope marks 25 years by asking, “How do you write the future?”

      Together for Hope marks 25 years by asking, “How do you write the future?”

    • Who Decides War and Peace? Lebanon After the New Regional Agreement

      Who Decides War and Peace? Lebanon After the New Regional Agreement

    • 54 Countries, One Survey, A Lot of Religion

      54 Countries, One Survey, A Lot of Religion

    • From ‘feigele’ to free: What does it mean to be LGBTQ+ and Orthodox?

      From ‘feigele’ to free: What does it mean to be LGBTQ+ and Orthodox?

    Conversations that Matter.

    © 2026 Baptist News Global. All rights reserved.

    Want to share a story? We hope you will! Read our republishing, terms of use and privacy policies here.

    • Facebook
    • Twitter
    • Instagram
    • LinkedIn
    • RSS
    • 129