Baptist News Global
Sections
  • News
  • Analysis
  • Opinion
  • Curated
  • Podcasts
    • Stuck in the Middle With You ↗
    • Madang with Grace Ji-Sun Kim ↗
    • Highest Power: Church + State ↗
    • Non-Disclosure: The Silenced Stories of Kanakuk Kamps Survivors ↗
    • Change-making Conversations ↗
  • Storytelling
    • Faith & Justice >
      • Charleston: Metanoia with Bill Stanfield
      • Charlotte: QC Family Tree with Greg and Helms Jarrell
      • Little Rock: Judge Wendell Griffen
      • North Carolina: Conetoe
    • Welcoming the Stranger >
      • Lost Boys of Sudan: St. John’s Baptist Charlotte
      • Awakening to Immigrant Justice: Myers Park Baptist Church
      • Hospitality on the corner: Gaston Christian Center
    • Signature Ministries >
      • Jake Hall: Gospel Gothic, Music and Radio
    • Singing Our Faith >
      • Hymns for a Lifetime: Ken Wilson and Knollwood Baptist Church
      • Norfolk Street Choir
    • Resilient Rural America >
      • Alabama: Perry County
      • Texas: Hidalgo County
      • Arkansas Delta
      • Southeast Kentucky
  • More
    • Contact
    • About
    • Donate
    • Associated Baptist Press Foundation
    • Planned Giving
    • Advertising
    • Ministry Jobs
    • Subscribe
    • Submissions and Permissions
Donate Subscribe
Search Search this site

Ungida por las manos de mi niña de 5 años; sostenida por su fe durante mi embarazo agonizante

OpinionAlicia Reyes-Barriéntez  |  October 16, 2019

An English version is available here.

Estuve enferma durante dos meses en el primer trimestre de mi embarazo de alto riesgo. Ya no tenía los medicamentos que me ayudaron a controlar una condición crónica. La fatiga implacable y el dolor insidioso después de un episodio de fibromialgia hicieron de esos tres primeros meses algo insoportable. Durante 12 semanas consecutivas y sin respiro sentí un dolor de cabeza agudo, con la fuerza de 10 migrañas. Los síntomas de abstinencia se agravaron por las náuseas y los vómitos.

Si mi cuerpo estaba débil, mi espíritu agonizaba. Los dos abortos involuntarios que había experimentado el año anterior estaban presentes en mi mente más que nunca. Lloraba a menudo por la desesperación, aterrorizada ante la posibilidad de que la muerte pudiese vencer mi matriz una vez más. Apenas tenía la energía suficiente para continuar durante el día, y rara vez tenía la fuerza suficiente para salir de casa.

Los domingos me quedaba en casa descansando, mientras mi esposo, Gabe, y nuestra hija de 5 años, Belén, iban a la iglesia. Un domingo en la mañana, desesperada porque mi comunidad de fe tuviese la fe que a mí me faltaba, le solicité a Gabe que le pidiera al padre Will, nuestro sacerdote, una oración por mí. Belén, tan atenta como siempre, escuchó la conversación y debió sentir la urgencia de mi solicitud.

En cuanto Gabe se acercó al padre Will esa mañana durante la misa para interceder por mí, Belén lo siguió de cerca. El padre Will ungió a Gabe con aceite, y tomó la pequeña mano de Belén ungiéndola con aceite también. Gabe me contó cómo Belén mantuvo su mano curvada sosteniendo el aceite e inmediatamente colocó su otra mano encima para proteger el aceite. Aunque el aceite ya se había secado en la mano de Gabe cuando llegó a casa, Belén había mantenido el aceite intacto en su mano durante y después del servicio.

Cuando estaban abordando el auto después de salir de la iglesia, Belén le pidió a Gabe que la levantara en su asiento para no contaminar el aceite. Él la ayudó a levantarse y la abrochó. Durante el trayecto a casa, ella mantuvo su mano ungida en forma de curva y utilizó la otra mano como escudo para proteger el aceite. Cuando llegaron, Belén le pidió a su papá que la ayudara salir del auto, y ella corrió hacia mí con sus pequeña mano ahuecada. Fue entonces cuando, suavemente, ungió mi mano con el aceite de la suya.

Ella creía que el aceite me iba a sanar, expresando con la fe de mil semillas de mostaza: “¡Mamá, ahora te sientes mejor!” Ella sabía, a la tierna de edad de 5 años, que Dios me iba a restaurar. A diferencia de mi mente, la de ella no dudaba: Ella tenía más que suficiente con la certeza de su fe de niña.

Con esa misma fe inquebrantable, Belén fue la primera en nombrar al bebé unos meses después cuando le contamos que íbamos a tener un niño. Ella reclamó, también, al bebé diciendo: “El nombre de mi bebé es Lego, Mamá”. (Las fichas de Lego son sus juguetes favoritos). Desde ahí en adelante, Belén llamaría al bebé desde fuera del útero: ¡Lego! ¡Lego! ¡Te amo, Lego!” Él pateaba cada vez que escuchaba su voz.

Aunque Belén es una niña tímida, compartía fervientemente su alegría con el mundo. Le hacía saber a maestros, amigos y extraños: “Voy a tener un bebé, y su nombre es Lego”. Cuando oraba por Lego, manifestaba: “Gracias, Dios, porque el bebé Lego sale de la panza de mi Mami”. Belén, ciertamente, creyó. Después de escuchar sus plegarias, nosotros también, inevitablemente, empezamos a confiar en la fidelidad de Dios.

Mi embarazo fue, física y espiritualmente, extenuante. A menudo fue, también, terriblemente doloroso hasta el momento en que di a luz. Pero nunca estuve sola, ni perdí la fe. La fe es tan comunitaria como personal, y es por eso que le fe de Belén me sostuvo. A pesar de ser uno de los miembros más pequeños de mi comunidad espiritual, ella demostró una fe que rara vez he presenciado en personas adultas. Los más pequeños son, a menudo, los más grandes profetas.

Me aferré a la fe de Belén, un día a la vez, y Dios fue fiel. El bebé amado de Belén nació hace dos meses. Orlando se parece mucho a su hermana, ambos creados inequívocamente a imagen de Dios. Belén lo ama profundamente.

De mi hija de 5 años he aprendido que el reino de Dios le pertenece a los más pequeños, en quienes el Espíritu habita. Escucho diariamente las oraciones de Belén. Las escucho con atención porque por medio de la boca de los niños Dios fortalece a su pueblo. Empoderada por Dios, entonces proclamo:

“Gracias, Espíritu, por concederme tu bendita promesa a través del sagrado corazón de mi pequeñita. Dame la fe del fruto de mi vientre, para que también yo pueda heredar tu gloria. Ayúdame, Señor, a ser más como tu hija amada, Belén. Amén.”

Share this:

  • Share on X (Opens in new window) X
  • Share on Threads (Opens in new window) Threads
  • Share on Facebook (Opens in new window) Facebook
  • Print (Opens in new window) Print
  • Email a link to a friend (Opens in new window) Email
  • Share on Bluesky (Opens in new window) Bluesky
  • More
  • Share on LinkedIn (Opens in new window) LinkedIn
  • Share on Reddit (Opens in new window) Reddit
  • Share on Tumblr (Opens in new window) Tumblr
  • Share on Pinterest (Opens in new window) Pinterest
  • Share on Telegram (Opens in new window) Telegram
  • Share on WhatsApp (Opens in new window) WhatsApp

OPINION: Views expressed in Baptist News Global columns and commentaries are solely those of the authors.
Tags:healingchronic painchronic illnessat-risk pregnancyanointmentchildlike faith
More by
Alicia Reyes-Barriéntez
  • Get BNG headlines in your inbox

  • Check out our podcasts

     

     

    Stuck in the Middle
    With You

     

    Madang
    With Grace Ji-Sun Kim

     

     

    Highest Power
    Church+State

     

     

    Non-Disclosure:
    The Silenced Stories
    of Kanakuk Kamps Survivors

     

    Change-making
    Conversations

     

     

  • Politics • Faith • Resistance: by Greg Garrett

    BNG interview series on the state of faith, politics and resistance in our nation.

    See also Greg’s series on Politics, Faith and Mission

     

  • Featured

    • Islamophobia is the next bogeyman

      Opinion

    • The Black Church cannot remain America’s emergency moral infrastructure

      Opinion

    • We are manna

      Opinion

    • Webinar explores religious context of America’s Founders

      News


    Curated

    • Staunch Israel critic and Gaza trauma surgeon Adam Hamawy wins NJ-12 primary

      Staunch Israel critic and Gaza trauma surgeon Adam Hamawy wins NJ-12 primary

    • Elderly Christian Among 31 Sentenced In China Church Crackdown

      Elderly Christian Among 31 Sentenced In China Church Crackdown

    • In U.F.O. Files, Some Christians See Vexing Questions — and Demons

      In U.F.O. Files, Some Christians See Vexing Questions — and Demons

    • Christian theologians react to the pope’s ai warning

      Christian theologians react to the pope’s ai warning

    Conversations that Matter.

    © 2026 Baptist News Global. All rights reserved.

    Want to share a story? We hope you will! Read our republishing, terms of use and privacy policies here.

    • Facebook
    • Twitter
    • Instagram
    • LinkedIn
    • RSS
    • 129